Ideal para los más pequeños
La casita en el suelo es la solución más accesible para los pequeños. Sin altura que gestionar ni escalera que sortear: los niños entran y salen libremente, a su ritmo. Los padres pueden vigilar con facilidad e intervenir sin dificultad.
También es más sencilla de instalar y no requiere obras específicas. Suele ser la mejor primera opción para un niño a partir de 3 años, o para un jardín donde la vigilancia cercana es importante.