Foto: idea vista en Pinterest, publicada por karin — ver el pin original
El principio es muy sencillo: recorta pétalos en platos de cartón, grápalos alrededor de un plato central, fíjalo todo en un tutor de madera y deja que los niños pinten sus propias flores gigantes. Una actividad tranquila y creativa, perfecta para ocupar una tarde calurosa a la sombra de la cabaña, y que además recicla de forma inteligente la vajilla desechable del último picnic.