La madera es un material vivo: incluso una vez transformada en poste o tronco, sigue reaccionando a las variaciones de su entorno. Cuando el aire está caliente y seco, la madera pierde parte de su humedad interna y se contrae ligeramente. Esta contracción nunca se produce de forma perfectamente uniforme en toda la masa de la madera: por eso aparece de forma natural una grieta en la superficie, en el sentido de la longitud. Incluso un tronco perfectamente sano presenta este tipo de grieta: es un fenómeno esperado, no un defecto.